Las grasas saturadas se encuentran íntimamente relacionadas con enfermedades cardiovasculares, hipercolesterolemia, sobrepeso y obesidad.
Estas provienen del reino animal, exceptuando las del pescado (que son insaturadas y muy saludables para el organismo).
La hipercolesterolemia (tasa alta de colesterol en sangre) se va adquiriendo, en la mayoría de los casos a temprana edad. Para evitarla se recomienda:

El organismo necesita una cantidad de fibra adecuada, la cual debe estar entre 20 y 30 g diarios, para lograrlo se debe consumir en gran parte alimentos de origen vegetal.
La fibra disminuye los niveles de glucosa (azúcar) y colesterol en sangre, disminuye el riesgo de padecer enfermedades del corazón, ayuda a reducir el estreñimiento, evita el riesgo de padecer obesidad, entre otros. Además, se cree que su presencia en la dieta puede ayudar a reducir el riesgo de padecer cáncer de cólon y recto, hernia hiatal, hemorroides y apendicitis..
La fibra está presente en cereales integrales y derivados como: pan, avena, arroz, trigo, centeno, salvado y pastas.

Los azúcares en la dieta diaria no deben aportan más de un 10-15% de las calorías totales ingeridas, su exceso puede causar: carencia de vitaminas del complejo B, incremento en los triglicéridos en la sangre, caries dental, acné.
Evitar no quiere decir suprimir, pero el aporte principal de azúcar se aconseja sea a base de: