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¿Cómo podemos prevenir el cáncer?

Por Liliana Gómez Mejía. Medica Familiar.

Servicio de salud. Universidad del Valle.

 

El cáncer es una enfermedad que existe desde que hay vida en nuestro planeta. En las momias egipcias se han encontrado tumores. Sin embargo, el número de pacientes con cáncer viene aumentando vertiginosamente desde 1950. En el 2015 ocasionó 8.8 millones de defunciones en el mundo, con lo que se posicionó como la segunda causa de mortalidad en el mundo, después de enfermedades cardiovasculares. Se proyecta que una de cada 4 personas por encima de los 60 años tendrá cáncer en el 2020. 

El cáncer es consecuencia de una proliferación incontrolada de células que crecen e invaden nuestro cuerpo. Comienza en una célula que deja de trabajar en armonía con las demás células por una mutación en el material genético (ADN) debido a un carcinógeno externo, una infección, virus o bacteria, a un exceso de radicales libres, a traumas psíquicos, etc.. Las células saben cuándo tienen que reproducirse, crecer y morir; están programadas, y el mecanismo de defensa de nuestro cuerpo, que se halla debilitado, no logra la muerte de las células cancerosas. La proliferación lleva a perder el equilibrio y la parte que es el tumor canceroso se independiza del cuerpo que es el todo. La vida de las células cancerosas se vuelve contra la vida del organismo en su conjunto.

Factores de riesgo que propician la aparición del cáncer:


I. La actividad del sistema inmunológico está relacionada directamente con las vivencias y su elaboración psíquica, ciertas vivencias inciden en la predisposición a contraer cáncer, ellas son:

  1. La pérdida del progenitor u otra persona decisiva durante la infancia.
  2. La pérdida de un ser que actúa como referente algún tiempo antes de declararse el cáncer
  3. Resistencia a establecer un vínculo.
  4. La soledad.
  5. La desesperanza.
  6. La agresividad contenida
  7. Escasos sentimientos de autovaloración, que sólo se mantiene en pie gracias al reconocimiento exterior.
  8. Rigidez emocional.

II. Factores biológicos:

  1. Predisposición genética.
  2. Envejecimiento.
  3. Ausencia de enfermedades febriles, no estimulan la potencia inmunológica del organismo.
  4. Infecciones crónicas no superadas.
  5. Infecciones por virus del papiloma humano, el virus de la hepatitis B y C, el virus de Epstein bar, la bacteria el helicobacter pylori, el parasito esquistosomiaisis.
  6. Obesidad y sobrepeso.
  7. Diabetes Mellitus.
  8. Nutrición: consumo deficiente de frutas y verduras. Exceso de carnes procesadas, de grasas, y de azucares refinadas.
  9. La falta de actividad física.

III. Factores físicos y químicos que propician la aparición de la enfermedad:

  1. El tabaco, que es el principal factor de riesgo a erradicar, ocasiona el 22% de los muertos por cáncer a nivel mundial. El humo de tabaco provoca muchos tipos de cáncer distintos, como los de pulmón, esófago, laringe (cuerdas vocales), boca, garganta, riñón, vejiga, páncreas, estómago y cuello del útero. Alrededor del 70% de la carga de cáncer de pulmón puede achacarse al tabaquismo como única causa. Se ha demostrado que el humo ajeno, también llamado «humo ambiental», causa cáncer de pulmón en adultos no fumadores. El tabaco sin humo (en forma de productos de tabaco orales, tabaco de mascar o en polvo) provoca cáncer de boca, esófago y páncreas. 
  2. El consumo de alcohol.
  3. Radiación ultravioleta o ionizante.
  4. La contaminación del aire.
  5. Influencias perjudiciales externas crónicas, sean mecánicas o químicas como los contaminantes de los alimentos, aflatoxinas; el contaminante de aguas con arsénico.

La actividad preventiva abarca 4 esferas:


Crear conciencia sobre el papel fundamental de la prevención en la lucha contra el cáncer es la recomendación de la OMS. Destaca la importancia de evitar el tabaco, el alcohol y la exposición excesiva al sol. Existen otras recomendaciones importantes para reducir el riesgo como, por ejemplo, la vacunación contra el virus del papiloma humano, la lactancia materna y la limitación en el uso de la terapia de sustitución hormonal. Igualmente, aconseja averiguar la exposición potencial a la radiación de radón en el hogar. Sus doce recomendaciones son estas:

No fume. No consuma ningún tipo de tabaco. Mantenga su casa y puesto de trabajo sin humo de tabaco. Controle su peso. Lleve una vida físicamente activa y limite el tiempo que pasa sentado. Lleve una dieta saludable rica en cereales, legumbres, verduras y frutas. Reduzca el consumo de alimentos ricos en calorías, azúcar y grasa, así como las bebidas azucaradas. Evite comer carne procesada y limite el consumo de carne roja y alimentos ricos en sal. Reduzca el consumo de alcohol si lo bebe. La OMS recomienda incluso abstenerse de beber cualquier tipo de bebida alcohólica. Tenga cuidado con el sol, en particular para los niños. Utilice protección solar y no use cabinas solares. Protéjase contra sustancias cancerígenas en el trabajo. Controle el nivel de radiación de radón en su hogar. Para las mujeres: la lactancia materna reduce el riesgo de cáncer de mama. La terapia hormonal sustitutiva aumenta el riesgo de algunos tipos de cáncer. Vacune a sus hijos contra la hepatitis B y contra el virus del papiloma humano (para las niñas). Hágase revisiones para detectar el cáncer de colón (hombres y mujeres), el cáncer de mama (mujeres) y el cáncer de cuello de útero (mujeres). Esto es una herramienta importante para la prevención.

"La educación proporciona una base para la creación de ambientes sanos y la adopción de estilos de vida saludables para prevenirlo". 

Te presentamos a continuación diferentes los diferentes tipos de prevención:

I. Prevención primaria:

Consiste en evitar o excluir los factores que provocan la enfermedad. Su distribución: Genéticos 5-10 % y medioambientales: 90-95%; que son: Dieta 30-35%, Tabaco 25-30%, 15-20% Infecciones, Obesidad 10-20%, 4-6% Alcohol, 10-15% otros.

Por ejemplo, en relación al cáncer de pulmón, el consumo de tabaco y otras sustancias perjudiciales. En el carcinoma de estómago, la alimentación incompleta (particularmente, la deficiencia en proteínas), procedimientos de conservación de alimentos, como el adobo, el ahumado; inflamaciones crónicas. En el cáncer de colon, los cambios en la micro flora del intestino, a consecuencia de un exceso en grasa animal, proteínas e hidratos de carbono refinados pueden provocar una alteración del metabolismo del ácido biliar del intestino, que lleve al desdoblamiento de derivados carcinógenos de ácido biliar. El tránsito intestinal lento, que permite que las sustancias carcinógenas actúen en forma más prolongada. Con respecto a las leucemias entre los principales factores se hallan los rayos ionizantes y productos químicos como el benceno y el cloranfenicol. Dentro de las infecciones crónicas tenemos, el Virus del papiloma humano en el cáncer del cuello uterino. Hepatitis B y C en el cáncer del hígado. Helicobacter pylori en el cáncer de estómago. Prostatitis en el cáncer de próstata; Enfermedad inflamatoria intestinal en el cáncer colon rectal.

II. Prevención secundaria:

Es la detección precoz de los diversos tipos de cáncer por medio de exámenes preventivos o autoexámenes minuciosos realizados con regularidad. Tener regularidad en la toma de citologías vaginales, mamografías, antígeno prostático.

También es importante tener en cuenta los signos de alerta en los diferentes canceres; el cáncer es silencioso y los signos y síntomas se manifiestan muchas veces por compresión de órganos contiguos. El tener en cuenta las siguientes alteraciones, nos ayudan a sospecharlo y acudir lo más tempranamente posible al servicio de salud:

  • Mama: bultos, protuberancias en las mamas, secreciones de sangre del pezón, cambios en la forma o la textura del pezón o en la piel de la mama como rugosidades, hoyuelos, piel de naranja. Dolor en la mama que no desaparece. Enrojecimiento o ganglios linfáticos inflamados.
  • Cuello uterino: sangrado vaginal anormal, sangrado después de relaciones sexuales, o sangrado más profuso que lo normal. Dolor durante la relación sexual. Secreción vaginal anormal.
  • Próstata: dificultad para iniciar o mantener el flujo urinario. Necesidad urgente de orinar e incontinencia o retención. Sangre en la orina o el semen. Dificultad para lograr la erección. Dolor en las caderas, tórax (metástasis ósea). Debilidad o adormecimiento de las piernas, pérdida de control de la vejiga o los intestinos por compromiso de la médula espinal.
  • Colon y recto: cambio en los hábitos de evacuación, como diarrea, estreñimiento, cambio en el diámetro de las heces. Sensación de usar el inodoro que no desaparece una vez uno haya evacuado. Sangrado rectal, dolor abdominal. Cansancio. Pérdida inexplicable de peso.
  • Estómago: indigestión, dolor abdominal, náuseas, vómito con sangre, distensión abdominal posterior a comer, pérdida de peso sin razón aparente.
  • Tiroides: bulto o masa en el cuello que crece rápidamente. Inflamación en el cuello. Ronquera o cambio de voz. Problemas con la deglución. Dificultad para respirar. Tos constante.
  • Pulmonar: tos que no desaparece y empeora. Tos con sangre o esputo de color de metal oxidado. Dolor en el pecho. Ronquera. Pérdida de peso y de apetito. Dificultad para respirar. Cansancio. Infecciones como bronquitis, neumonías recurrentes.
  • Hígado: pérdida de peso y de apetito, llenura permanente, náuseas y vómitos. Agrandamiento del hígado. Dolor abdominal. Prurito, color amarillo de la piel y de los ojos.
  • Piel: bulto perlado de color piel rosa, color marrón azulado, mancha plana escamosa y rojiza, lesión blanca serosa. Lunar nuevo o uno existente que haya cambiado de tamaño, asimétrico, borde irregular, mayor de 6 mm. Llaga que no cicatriza. Propagación del pigmento del borde de una mancha hasta piel circundante. Enrojecimiento o inflamación más allá del borde. Cambio en la sensación comezón, dolor. Cambio en la superficie, descamación, exudación, sangrado, nódulo.
  • Linfoma: inflamación de los ganglios en cualquier parte del cuerpo. Fiebre. Sudoración y escalofríos. Pérdida de peso, y cansancio. Sensación de llenura posterior a comer. Tos y dificultad para respirar. Dolor o presión en el pecho. Pérdida de peso. Fácilmente moretones.

III. Prevención terciaria:

Es el tratamiento de la enfermedad y evitar su avance o recidiva y proveer al enfermo de instrucciones precisas acerca del modo de vida y las medidas de prevención indicadas.

IV. Prevención psicoespiritual: 

Al considerar al ser humano integral, más que un cuerpo físico y anímico, nos llevan a otras consideraciones: hay una predisposición individual para la salud, que hace que el consumo de tabaco provoque cáncer bronquial en algunos y en otros no. Pueden tener, dos mujeres de 44 años el mismo cáncer de mama, pero cada una la vivencia diferente, de acuerdo a su biografía. En la prevención de la enfermedad está el aspirar a la verdad en el pensar, el amor en el sentir y a la libertad en el querer. Deberá luchar toda la vida para hacer frente a la superficialidad y a la mentira, seguida por las diversas formas del desamor, que llegan hasta el odio y el escarnio. También se requiere amar la libertad de los demás y trabajar incansablemente para superar la tendencia a manipular y coaccionar a otras personas.

Rudolf Steiner, filósofo y biólogo alemán, reflexionando, dice: “Toda enfermedad es un don del destino para inducirnos a la reflexión”. Toda enfermedad tiene un sentido y se convierte así, en colaboradora íntima y transformadora del desarrollo de la persona. Encontrarle un sentido a la enfermedad, es fundamental para el ser humano, esto activa sus fuerzas de transformación.