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Ritmo y vitalidad: la cronobiología es fundamental para tu salud

Por: Dra. Liliana Gómez M.

Médica familiar Servicio de Salud

Universidad del Valle

 

Todos tenemos un reloj biológico que nos ayuda a anticiparnos y adaptarnos a los ritmos regulares de cada día. El reloj interno regula funciones esenciales, como los niveles hormonales, el sueño, la temperatura corporal y el metabolismo. A la forma como esto se regula se le llama ritmo circadiano y sus mecanismos moleculares de funcionamiento fueron descubiertos por Jeffrey C Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young. De la universidad de Boston y de New York, lo que les valió el premio Nobel de Fisiología o Medicina en 2017.

Los descubrimientos del equipo de científicos explican como las plantas, los animales y los humanos adoptamos nuestros ritmos biológicos para que se sincronicen con las rotaciones de la tierra ya que vivimos en un entorno que cambia cada 24 horas. No sólo cambia la luz, sino la temperatura y la humedad. Nuestro bienestar se ve afectado cuando se produce un desajuste temporal entre nuestro entorno y este reloj interno. El ritmo permite el aprendizaje, el formar hábitos. Es la repetición lo que nos permite crear la memoria. Cuando perdemos el ritmo de nuestra vida diaria, nuestra memoria se debilita. Uno de los mejores ejemplos es el efecto de viajar a un lugar con diferentes horarios, conocido como jet lag. También hay indicios de que la discordancia crónica entre nuestro estilo de vida y los ritmos circadianos se asocia a un mayor riesgo de sufrir varios tipos de depresión, pérdida de memoria, obesidad, algunos tipos de cáncer, inmunosupresión, trastornos reproductivos, síndrome del quemado, entre otras enfermedades.

Sin ritmo no hay vida. La vida actual irrespeta el ritmo. Ignoramos las pausas, omitimos las señales del cuerpo y abandonamos el terreno para que se exprese la enfermedad. La salud depende del ritmo; si nos excedemos en la actividad mental, o en el uso de tecnología, preparamos el camino para las enfermedades degenerativas. Si nos excedemos en la acción y el movimiento, si no ponemos limites, nos inflamamos, nos disolvemos. La enfermedad es un proceso que tiene sentido y que expresa algo en el plano físico y en el plano anímico; casi siempre este proceso está influenciado por unilateralidades y excesos e implica pérdida del ritmo. Por ende, todo proceso de recuperación pasa por la recuperación de los ritmos.

Los ritmos más alterados son:

  • 1. El ritmo de vigilia-sueño. Dependemos de la luz y del calor del sol, y estamos diseñados para dormir en la oscuridad y estar activos en la luz. Debemos dormir un promedio de 8 horas; cuando esto no sucede, nos levantamos fatigados, irritables y nos debilitamos vitalmente.
  • 2. El ritmo de la alimentación y de la evacuación. Es importante realizar las 3 comidas diarias, con contenido saludable, no al frente de televisores, disfrutando de los sabores y colores, en compañía, con horarios establecidos. La evacuación debe ser diaria, entre las 5 y las 7 de la mañana, es la hora fisiológica.
  • 3. El ritmo de actividad y descanso. Nos cuestan las pausas conscientes, el silencio, el ocio creativo. Si fuéramos conscientes, que cuando descansamos, luego al entrar en actividad somos más productivos, lo tendríamos como norma de vida.
  • 4. En el movimiento de nuestras actividades diarias. Debe regir momentos de contracción (concentración) y de expansión (movimiento), de forma alternada, y esto nos aporta salud. El sedentarismo, es factor de riesgo para la mayoría de enfermedades degenerativas actuales.

El ritmo, repite procesos semejantes en condiciones parecidas. Las acciones repetidas le hablan al cuerpo. El arquetipo del ritmo es la respiración. Ninguna inhalación y exhalación son iguales en relación a profundidad y duración si se las mide con exactitud. Y sin embargo cada una de ellas es parecida a la anterior. Y las polaridades, de reposo y movimiento se equilibran rítmicamente.

Donde quiera que en la naturaleza colisionan dos antagonismos, los ritmos pueden intervenir regulándolos. El ritmo nos permite la coherencia, la unidad, la comunicación de las polaridades, establece el encuentro.

Los ritmos son el fundamento de todo proceso de adaptación. Su adaptación es elástica, con capacidad de compensar algo, de integrarlo. Diferente a un compás, que es rígido y carece de flexibilidad. Si no tenemos un manejo del tiempo, caemos en el peligro de sobrevalorarnos frente a los retos y acabar agotándonos. Falta la necesaria elasticidad para la adaptación, la necesaria fuerza para resistir y el sentido para pautas sanas de vida.

Para los niños es fundamental tener ritmo diario, pues les permite anticiparse, tener la seguridad de lo que viene, y esto les da confianza y seguridad en la vida. Hoy en día esto está muy alterado para ellos, pues los padres llegan tarde a casa, los niños se acuestan tarde, se levantan temprano, no comen adecuadamente, y llegan al colegio a dormir, irritables, y su capacidad de aprendizaje y de atención se disminuye.

El “tener tiempo” comienza con un cultivo consciente del tiempo, es decir, con el establecimiento de un ritmo y configuración de sus períodos e intervalos, cambiando diversas actividades y pausas.

El cultivo del ritmo diurno, todo lo que en el adulto esta sincronizado con el sol como temporizador y sucede con armónica regularidad, la temperatura corporal, la glucosa, las hormonas, sales de la sangre y procesos metabólicos, tienen una alternancia entre el día y la noche. Tiene relación con la consciencia del individuo, la vigilia y el sueño, y esto mantiene la salud.

En el caso del ritmo semanal, los nombres de los días de la semana todavía señalan la relación con los astros en movimiento, visibles en el cielo (lunes-luna, martes-marte, miércoles-mercurio, jueves-júpiter, viernes-venus, sábado-Saturno, domingo-sol. Siete días es el ritmo reactivo, y con ello el ritmo decisivo en los procesos de adaptación y curación, capacidad reactiva flexible frente a las sobrecargas y lesiones de todo tipo. Tiene relación con el cuerpo emocional.

El ritmo mensual es el ritmo apropiado para el descanso en profundidad, para la formación de hábitos y estabilización. Tiene relación con el cuerpo vital. Y por último el ritmo anual, que tiene relación con el cuerpo físico. Por ejemplo, un año para aprender a caminar, otro para aprender y pensar, otro año, para crecer. Un año para adaptarse a la nueva casa.

La posterior salud de los hijos y su mejor forma de adaptarse a las situaciones de estrés se lograrán si se trabaja en estos ritmos desde pequeños. El movimiento es una constante en todo lo vivo, pero la dinámica de cada movimiento está en el ritmo entre el adentro y el afuera. Todo lo que penetra en mí crea un espacio interior;M lo que sale de mí, un espacio exterior. El principio de la contracción y la expansión, desde la respiración en lo físico y la simpatía y antipatía en lo anímico, crea una relación rítmica entre el mundo y yo, punto y periferia. Estamos inmersos en los ritmos propios y de la naturaleza.

La vida no podrá entenderse como un estado, sino solamente como un orden dinámico temporal entre diferentes direcciones funcionales, que en cada caso son equilibradas rítmicamente. A cada movimiento le sigue un movimiento contrario, que completa la unidad del proceso. Si se desvía éste cambio, se producen enfermedades o un colapso de los procesos vitales. El ritmo es un principio temporal independiente, que subyace a los procesos vitales. El ritmo es el elemento de la vida.

Recomendaciones para fortalecer el cuerpo vital

  • 1. Vida rítmica y ordenada.
  • 2. Cultivar la tranquilidad.
  • 3. Cuidar las percepciones para nuestros órganos de los sentidos, evitar estridencias, ruidos, las imágenes que observo. Que las percepciones sean saludables y verdaderas.
  • 4. Estar activo en lo imaginativo, narrativo, descriptivo.
  • 5. Modular el tiempo para TV y cine, pues las imágenes son secuenciales de puntos, y desvitaliza.
  • 6. Meditar.
  • 7. Practicar un arte.
  • 8. Tener una frecuente relación con la naturaleza, observarla, desarrollar un pensar hacia el mundo.
  • 9. Fortalecer el cuerpo vital, desarrolla una memoria colectiva.
  • 10. Fortalecer el pensar y relacionar.
  • 11. Vivir con sentido.
  • 12. Desarrollar fuerzas del corazón, unirnos en el amor, todos somos uno en el cuerpo vital, y nos podemos vincular.

Recomendaciones para la vitalización de los niños

  • • Estimulación dela iniciativa a través de hacerlo uno mismo y “ser un ejemplo”.
  • • Material de juego que fomente la actividad propia: objetos y materiales sencillos que dejen espacio a la fantasía y que inciten muchas posibilidades de formación.
  • • Activación y cuidado de los sentidos mediante el acondicionamiento correspondiente de los espacios de juego.
  • • Establecer buenas costumbres a través del hacer algo regularmente algo, pequeños rituales en la mañana, en la comida, en la tarde, y antes de ir a dormir.
  • • Fomentar el curso rítmico del día, de la semana, del mes, y del año.
  • • Dedicar periodos en los que la atención se dedique exclusivamente al niño: por ejemplo, al levantarse y al acostarse y además en diferentes ocasiones durante el transcurso del día. En éstos habrá de darse un encuentro y se puede llevar a cabo una percepción mutua.
  • • Un estilo de educación “no verbal”: no es la palabra sino la acción lo que da el ejemplo y es justamente esto de lo que se trata, solamente así se puede vivenciar el niño de forma libre. Pues imita por iniciativa propia.
  • • Buscar la posibilidad de tener contacto con la naturaleza.
  • • Evitar ofrecimientos de multimedia y juguetes tecnológicos.
  • • A pesar de que el día transcurra con muchas obligaciones y tensiones hay que tener al niño en la consciencia, “llevarlo en el pensamiento”. Esta actividad interna ayuda a que el contacto externo se restablezca rápidamente al volverse a ver. Lo importante es cuidar la cercanía y la dedicación en la relación, la cual debe ser independiente del buen comportamiento y del rendimiento escolar.
  • • Mostrar alegría y agradecimiento.
  • • Fijar los límites y “vivir”. Esto genera seguridad y orientación.

BIBLIOGRAFÍA

  • 1. GLOKER, Michaela, LANGHAMMER, Stefan, WIECHERT, Christof, (2007), Salud a través de la educación, cooperative dornau. Dornach Suiza.
  • 2. ROSSLENBROICH, Bernd, (2008), La organización rítmica del ser humano desde el punto de vista de la investigación cronobiológica, Buenos Aires, Antroposófica.