
Las emociones son parte fundamental de nosotros e influyen en casi todo lo que hacemos, determinan cómo nos sentimos, nuestra manera de comportarnos y enfrentar el mundo. Cuidar de nuestras emociones permite que podamos tener un bienestar integral (bio-psico-social) lo cual se refleja en nuestra salud física, mental, en las relaciones con nuestra familia, en nuestro trabajo y círculos sociales.
Cuando estamos alterados, entramos en un estado de “hipervigilancia” y sentimos que todo se complica y se hace más difícil. Luego viene el desgaste emocional que ocurre de manera imperceptible, nuestras emociones nos empiezan a dominar y no nos enteramos de ello. Esto lleva a nuestro cuerpo a desarrollar enfermedades, dolencias y a tener dificultades en las relaciones con los demás.
¿Cuáles son los factores de riesgo para el desgaste emocional?
- Poca motivación
- Baja autoestima
- Poca tolerancia a la frustración
- Dificultad para abordar conflictos o tensiones
- Dificultad para expresar lo que sentimos
- Sobrecarga de trabajo o ausencia del mismo
- Enfermedades crónicas no controladas o ser cuidador del enfermo
- Adicciones
- Dificultad para lograr una comunicación asertiva con los demás
¿Cómo se manifiesta el desgaste emocional?
- Tristeza, falta de energía, sensación de cansancio o irritabilidad permanente
- Dificultad para conciliar y mantener el sueño, trastornos alimenticios, dolores musculares, dolor de cabeza, ansiedad
- Conflictos frecuentes en la familia y con el equipo de trabajo
- Alteración en el desempeño sexual
- Mal rendimiento académico o laboral
Es importante tener en cuenta que el desgaste emocional afecta todas las dimensiones del ser humano: espiritual, social, familiar, laboral, físico, biológico y mental. Por lo cual es necesario desarrollar una serie de comportamientos que nos permitan alcanzar un estado óptimo de plenitud y bienestar tanto a nivel físico como emocional.
Hábitos para cuidar tus emociones
- Ámate como eres, no te enfoques en tus defectos. Todos los días toma un momento para ti, para sentirte, reconocerte y valorarte. Felicítate por cada cosa buena que haces y establece tus prioridades.
- Agradece, esto te permite ver las cosas desde el lado positivo.
- Rodéate de personas positivas, nuestro círculo social es fuente de crecimiento y bienestar.
- Acepta de manera respetuosa las individualidades y puntos de vista de los demás.
- Aprovecha el tiempo en familia y no lleves las tensiones del trabajo a casa.
- No renuncies a conseguir tus metas y sueños.
- Descansa y aliméntate sanamente.
- Haz del ejercicio físico un hábito en tu vida, este es fuente de placer y felicidad.
- Practica la resiliencia, no te centres en el problema, busca soluciones.
- Elimina el consumo de tabaco y alcohol.
- No reprimas tus emociones, permítete sentirlas, identificarlas y expresarlas con tranquilidad.
- Mantén una buena higiene personal, cuida de ti. Cada día es una nueva oportunidad.
- Practica técnicas de relajación, meditación u oración, conéctate con la naturaleza.
Si tienes dudas, preocupaciones o evidencias dificultad para tener un cuidado y manejo adecuado de tus emociones, solicita nuestro apoyo.
Dra. Eva Restrepo
Residente de Medicina Familiar
Servicio de Salud de la Universidad del Valle